Cada
poema que escribo
tiene
su destinatario,
a la
vez que leo los versos
le voy
guiando los pasos.
El va
encontrando el camino,
la
calle, el portal y el piso,
y le
entrega su mensaje
al
dueño de su destino.
Habrá
quien pueda enfadarse
después
de haberlo leído
o
quien lo lea cuatro veces
para
encontrarle el sentido.
Habrá
quien no se refleje
en las
palabras que digo
o tal
vez el que se encuentre
en
cada línea que escribo.
Cada
poema que hago
tiene
su dedicatoria
no
digo a quien lo dedico
yo
solo escribo la historia,
si a
alguien se le asemeja
que lo
ignore o lo recoja.
Ana María Catalá
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