Murió mi madre y mi
padre
y la casa familiar
se llenó de soledades.
Hoy,recogiendo sus cosas
estoy pasando la tarde
desprendiéndome a la fuerza
de enceres muy
entrañables.
Me está costando el hacerlo
pues todo me trae
recuerdos,
esto no, que les
gustaba,
a esto, le tenían
cariño,
esto, se lo
regalaron,
esto, tampoco lo
tiro.
Cada rincón, cada
mueble
cada lugar al que
miro,
cada pared, cada
puerta,
a cada paso un
suspiro.
Los cuadros que hizo
mi madre,
su máquina de coser,
el jarrón que le
gustaba
su vajilla, su
vitrina.
El estudio de mi
padre,
sus diplomas y sus placas,
sus partituras, sus
guitarras,
sus banco, su atril,
su silla.
¡Que abandonado está
el patio!
que os hizo presumir
tanto,
con sus rejas, sus
macetas,
su farolillo en lo
alto,
con sus lozas
andaluzas,
¡vuestro patio
sevillano!
¡Que silencio hay en
el aire,!
¡que soledad más
amarga.!
ya no se escuchan
papá,
las cuerdas de tu
guitarra
ni el ruiseñor que
se oía
cuando mi madre
cantaba.
¡Que silencio hay en
el aire!
¡se fue el arte de
esta casa!
Ya está todo
recogido,
los recuerdos de una
vida,
que tarea me ha
tocado
que pesadumbre mas grande
tener que cerrar la
casa
donde vivieron mis
padres.
Ana Mª Catalá
Ricarte.
2004
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